Profesores agredidos: El derecho protegiendo a delincuentes

Profesores agredidos: El derecho protegiendo a delincuentes

Profesores agredidos: El derecho protegiendo a delincuentes

Otra agresión más; propinada por una alumna de clase diferencial de aquellos que están en escuela especial por deprivación socio cultural o situación vulnerable, se lanzó sobre una asistente de educadora con las garras afiladas cual leona se abalanza sobre su presa, tal vez marcando territorio o simplemente porque esta es su naturaleza.

Bueno, si por esta acción de la alumna, el o la profesora actúa y reacciona para evitar la agresión, perdería su trabajo y tal vez caería sobre ella una demanda tintánica. Hoy un profesor ya no es una profesión respetada ni menos como persona que la ejerce. El respeto que existía en aquellos tiempos de antaño, ya se esfumó, ese profesor o profesora donde tenía el control sobre los alumnos cuando no obedecían al educador y o causaban algún desorden, ya se ha ido.

Recuerdo en aquellos tiempos que mi madre delego a mi maestra total autoridad para controlarme si me portaba mal (¡cosa que yo nunca hice!)

Está en boca desde los últimos años, los llamados derechos del niño. ¿Quien no estaría de acuerdo con el respeto a los derechos de los niños y los alumnos?, pero ojo, los derechos o mejor dicho la libertad de unos, termina cuando comienza la libertad de otros.

Si existe una agresión en un colegio, el maestro debe entregarse cual piñata a los golpes y maltratos del alumnado, levantar sus manos y entregarse como suripanta a que hagan con ellos lo que deseen, porque si son apuñalados, pateados, robados, insultados, da igual, no importa, de igual modo el profesor solo debe someterse a los deseos de los delincuentes uniformados.

Si un maestro castiga de alguna manera a sus alumnos, estos pueden demandar libremente al profesor, solo por el hecho de dar un golpe en el poto. Si el maestro es acorralado golpeado y/o insultado o hace algún ápice de intento por cubrirse y en este acto pasase a rasguñar sin querer a su agresor, puede quedar sin licencia para educar. La educación está siendo mermada por los deseos de respeto a los derechos, no digo que esto sea negativo, digo que el abuso del acto es lo negativo.

Recuerdo que en una ocasión en el Liceo A-N 101 San Miguel, donde estudié, mi educación primaria -escuela de letra guión numero- (tenía aproximadamente 7 años) un día durante el recreo se me ocurrió subir a la torre de agua que estaba en el patio junto a un compañero, por lo que llegué tarde a clases luego de la campana, la profesora recuerdo bien su nombre, Rosa Morales nos estaba esperando junto al pizarrón, cuando llegamos nos agarro de entradita, nos puso delante de todos, nos bajo los pantalones y a poto pelado nos dio un reglazo de aquellos que te dejan haciendo tus necesidades de color lila una semana.

Esto no me generó un trauma en mi educación ni en mi futuro profesional, no me dejo con crisis existencial y mucho menos un daño sicológico, si bien no lo he olvidado; es porque las cosas que marcan tu responsabilidad y respeto quedan siempre en tu conciencia.

Es cierto, la educación de hace un par de años tenia un alto nivel de castigo y disciplina al contrario de hoy, que se han estigmatizado los derechos del niño poniendo en cuestión la hidalguía del maestro. Tal vez, buscar el equilibrio para que los profesores y los pupilos no sobrepasen sus libertades y el derecho no entre en la dinámica normativa.

Porque, mientras los derechos del niño estén sobrepuestos a los del maestro, el respeto a la persona de grado pedagógico, quien es el responsable de darnos una guía correcta para nuestro futuro, no podrá ejercer su trabajo en libertad.

Si también la clase política juzga al profesorado por hablarle fuerte a un monstruo enano, que se rebela contra sus pares, estamos alentando la violencia social. Si estos chicos no son controlados en la escuela, menos lo son en sus hogares. Lamentablemente hoy las familias en su vida moderna aumentan su disfuncionalidad, dejando de lado el primer lugar de educación, enseñanzas y lecciones de la vida.

Si el pergenio no tiene los principios educacionales del hogar y no se pueden entregar tampoco en el colegio, y serán ellos en un futuro cercano, los encarcelados por la misma sociedad que exacerbó la defensa de sus derechos.

Uno niño sano es un adulto sano

Si los derechos del niño protegen a los delincuentes pasando sobre la dignidad de quienes tienen la vocación de enseñar, aún que existan miles de comerciales promoviendo la carrera, aunque suban los sueldos al grado de un diputado (utopía), aunque incentiven con becas a los nuevos maestros, el resultado será siempre el mismo, tendremos educadores sin integridad física o sicológica garantizada y escuelas que no ejerzan su rol como centros de aprendizaje, sino, pequeños SENAME’s con matriculas gratuitas y uniformes.

Personas Twitter
J. Freddy Rivas  Autor
@jf_rivasm
Cristian Vásquez Diaz Edición
@PiojoChile

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