El don de Regalar: La relación social a través de las cosas

Regalar objetos: La relación social a través de las cosas

Regalar objetos: La relación social a través de las cosas

En su forma fisiológica, sociológica y psicológica, el regalo sea plantea como el inicio de la economía social, que a través de su acción de dar, genera una obligación en el receptor, ya sea en su forma individual o grupal.

Marcel Mauss en su ensayo sobre el «don», refiere en el como los grupos construyen relaciones a través del intercambio y como el que lo entrega crea una obligación inherente en el receptor, lo cual genera la accion que tenga que devolver ese regalo, y de paso crea diferentes formas de relación en el marco de la convivencia, como la solidaridad, la protección y asistencia reciproca. Hay que entender que Mauss refiere al «don» como un vinculo no mercantil, vale decir; que el intercambio no es remunerado y la única forma de liberarse de esa obligación que genera es a través de un «contradon»

El regalo es una acción integral entre lo fisiológico, psicológico y sociológico, cada una en menor o mayor grado y no excluyentes, ya que la falta de una de estas, sencillamente deja la acción incompleta.

En la actualidad y bajo el manto de la frialdad económica, la posibilidad de hacer regalos para cada fecha es un trámite menor, en las fechas rimbombantes el mercado hace todo lo necesario para hacer el trabajo más sencillo, solo con un poco de dinero se sale al paso, ni hablar de matrimonios, bautizos, día de la madre, el niño, etc. El mercado pone todo su arsenal de objetos a su disposición para que usted seleccione entre lo que hay y se lo lleve desenvuelto para llevar al destinatario e inclusive en ocasiones solo se deja la dirección de destino para que lo envíen.

En lo único que podríamos reparar, es que al receptor finalmente le guste o no, pero eso ya es otra cosa, porque hoy no interesa, parece ser que lo que importa es cumplir con el tramite, porque sino el juicio social y la culpa carcome, porque más allá de comenzar con la operación del don, de dar y recibir, la sociedad en su conjunto y grupo a fin, entiende que la integración parte por respetar las costumbres del grupo, sino el individuo puede ser excluido, lo cual sería terrible en los condiciones actuales, porque si damos cuenta, hoy las personas mayormente actúan para quedar bien y pensando en el que dirán, mas allá de sus propias convicciones.

Normalmente el individuo adhiere a estas costumbres para evitar juicios de valor, porque para el anfitrión que atiende a sus invitados,  el regalo debe ser la forma de pago que equilibrará la balanza para su recibimiento y posteriormente la relación entre el, el invitado y el grupo. O ¿no le ha pasado a usted, que el regalo puede hacer la diferencia en su trato? La pregunta no es tan fría del todo, el regalo puede ser la tarjeta de presentación para ser introducido en el grupo a fin. Por que por cierto, nadie quiere quedar fuera de esta sociedad, al costo que sea necesario.

Ahora piense en el juego del amigo secreto, en su forma anónima, usted se dará cuenta según el análisis anterior, que el juego es extraño, ¿por qué? porque el amigo secreto en su variación anónima, deja al individuo como con la ausencia de un algo, porque el debe entregar su regalo a un desconocido y un desconocido le dio algo a él quizás sin conocerlo. Situación incomoda y confusa, porque este juego es capaz de desclazar, ironizar y hacer una burla del intercambio de regalos, el individuo puede ser vulnerado anónimamente, mientras otros podrían agraciar el anonimato y el público o grupo a fin abre un espectro diverso de juicios de valor, es del algún modo un juego que desnuda el reconocimiento tanto de las personas como el grupo en su conjunto.

Por otra parte, en las fiestas sociales, como matrimonios, bautizos los regalos quedan arrumbados como el pase para la fiesta, algunos osados pedirán que lo abra al momento de recibirlo, otros no le importará porque al final de la fiesta o al otro día cuando sean abiertos ya no estarán ahí para ver su miseria, otros se quedarán atentos cuando el anfitrión abra los regalos, así podrá juzgar al anfitrión por los tipos de regalos que recibe y calificará si le conviene continuar en su cercanía o no, otros también podrían solo compartir su alegría, pero lo más importantes es que dentro de todas las distintas expectativas, los regalos son sorpresas que activan el botón de los prejuicios que marcan o condicionan las relaciones.

Piense en los regalos que realiza el mercado, los canales de televisión, todos orientados a mostrar grandeza, solidaridad y poderío, como una muestra de la gracia que pueden realizar entregando a cambio de tan poco por parte del receptor. ¿Cuantos estarán atentos a que el mercado de la primera señal de regalo?. Sin ir mas allá las ofertas del comercio son un discurso de regalo o de don, de generosidad. Mire usted a su alrededor ¿quien podría negarse a alguna atractiva oferta e inclusive a sabiendas que no es real?, de hecho inmediatamente su respuesta que compensara su culpa será ¿y que es real en este mundo?

La navidad puede ser algo así como la oda al don, donde la algarabía e incontinencia del individuo, da rienda suelta a sus obsesiones y compulsiones, fíjese que aparece; el consumo enajenado y alienado por las cosas, se siente parte de la sociedad con personas con el mismo fin, aparece la competencia, la estética hace gala, el poder económico, bonanza, velocidad, ambición, culpa, miseria, entre otras, sobre revolucionadas todas. Un nivel de estrés tremendo para un solo fin, compartir en familia. ¿No sera mucho? Cuando llega la navidad, y se abren los regalos, el peso de todas las obsesiones y compulsiones se detiene, cae al piso y desaparece entremedio de todos los papeles y o envoltorios que dejo la vorágine de la desesperación del que será (la sorpresa).

Para cerrar, tome en cuenta que un regalo es un objeto que usted cree que sera útil para la vida de un ser querido o conocido, aproveche la acción de regalar para cambiar el mundo, escriba mensajes, entregue un mensaje. Es una buena ocasión de decir algo más allá del objeto, no deje que el objeto se pierda en su valor propio, usted dele al objeto un valor adicional, de felicidad o descontento, no viva pensando en caer bien, sea usted mismo, la sociedad se merece una mejor relación de dar y recibir para que usted la desperdicie solo por cumplir.

Nadie da, sin recibir nada a cambio, ya sea un objeto, un sonrisa o una relación

Personas Referencias
Equipo Revista Piojo.cl Revisión: Equipo Revista Piojo.cl
Cristian Vásquez Diaz Edición @PiojoChile

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