Colusión real vs Colusión Virtual

Colusión real vs Colusión Virtual

Colusión real vs Colusión Virtual

Este país ha recibido una serie de impactos por las colusiones, podemos definirla como: Acción de coludir o pactar contra un tercero.

Ambas acciones tienen un elemento en común, el tercero. El tercero en este caso es la sociedad chilena, no civil, simplemente la sociedad. Las multas en estos procesos son altas, pero más alta es la ganancia de las empresas. El confort, los pollos, los Supermercados, los políticos y las farmacias son algunas que recuerdo ¿Hay más? Por supuesto.

La ciudadanía en su infinita candidez cree que con llamados a través de las redes sociales todo cambiará mágicamente. Les recuerdo que el ordenamiento jurídico chileno, lamentablemente no responde a campañas por Facebook o Twitter y lo que usted no comprará en un día, pues lo comprará otro. Es simple porque la colusión generalmente se da en bienes de consumo básicos o servicios que no podemos abandonar por más de 1 ó 2 semanas. La ciudadanía tampoco puede confiar en sus señores políticos, ya que sabemos que no son de los trigos más limpios y en su mayoría responden a los intereses del capital, aquel verdadero mandamás del país, sobre todo en un sistema capitalista.

La violencia de masas tiene que jerarquizar al enemigo y apuntar precisamente contra los más poderosos, no contra el enemigo genéricamente. El enemigo es, en primer lugar, la banca transnacional y los aparatos estatales que apoyan a la banca transnacional. El enemigo es, en segundo lugar, el capital transnacional depredador que se lleva los recursos y los Estados que hacen posible esa política de extracción de recursos. El enemigo es, en tercer lugar, la gran industria transnacional que manufactura bienes, pagando gastos en países periféricos para ir a venderlos al resto del mundo. Esos son los enemigos.

Tenemos explosivos

Cada acto rebelde de la ciudadanía será aceptado e informado por quienes realizan el monitoreo de las redes sociales. Cada acto de rebeldía de la ciudadanía quedará sujeto a la popularidad blanda y superficial de la pulsión libidinosa de vivir frente al teclado. Usted actúa y se relaciona muchas más veces con su mouse y escucha más veces el sonido de las tecla que las voces de sus pares. Nótese que usted predicó tanto sobre el 10 de enero que consiguió unas fotos en twitter con muchos hashtags, pero no consiguió que en la tarde del mismo domingo los noticieros se hicieran eco. Los mismos dueños de los medios se amalgaman con los dueños de supermercados y construyen una realidad funcional a sus necesidades de validación.

No me crea a mí que señalé que las redes sociales son una trampa, créale al ganador del Premio Príncipe de Asturias Zygmunt Bauman “Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia… Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa”[1]

La protesta del 10 de enero es un rasguño en un gigante llamado desigualdad, un gigante que hace tiempo hizo metástasis en el cuerpo de la sociedad. Creo que lo único que consiguió la protesta del 10 de enero fue que la gente pusiera en suspensión sus diferencias ideológicas que lo de derecha y los #bachelletlovers se callaran un rato en su cacareo sin sentido y sin punto de vista crítico.

El problema de la colusión no son los supermercados, el problema de la colusión es a nivel de gobierno. Usted vota todos los años por políticos que se coluden con empresarios para gobernar a un país y mantener un ordenamiento que a usted como tercero lo perjudican.

Hoy, el conflicto no es de clases, hoy el conflicto es a nivel país ¿Cuántos votos le resta su activismo virtual a los grupos políticos? ¿Cuánto afecta que usted no esté abastecido por un día a los grupos económicos? Si usted quiere castigar a Paullman por ejemplo, no sólo no debe ir a sus supermercados, tampoco debe asistir a sus centros comerciales por ejemplo. El señor Paullman sabrá como drenar su dinero sin que usted se dé cuenta. Lo anterior lo hará creer por un día que usted es un revolucionario, una suerte de Che Guevara virtual, pero su placebo apunta al activismo virtual como las fronteras, funcionan sólo en el mapa ¿No me cree? Pregúntele a Jean Baudrillard.

En definitiva patalear es un derecho, más no un cambio. Patalear transformado en conducta, no es más que un berrinche constante de un niño de 3 años, porque nuestra falta de liderazgo nos ha llevado a ser simples niño como sociedad. Antes que la batalla contra colusión hubo otra gran batalla relatan los libros de historia.

Pregunta: El péndulo que describe entre libertad y seguridad ¿hacia qué lado está oscilando?

R. Son dos valores tremendamente difíciles de conciliar. Si tienes más seguridad tienes que renunciar a cierta libertad, si quieres más libertad tienes que renunciar a la seguridad. Ese dilema va a continuar para siempre. Hace 40 años creímos que había triunfado la libertad y estábamos en una orgía consumista. Todo parecía posible mediante el crédito: que quieres una casa, un coche… ya lo pagarás después. Ha sido un despertar muy amargo el de 2008, cuando se acabó el crédito fácil.

La catástrofe que se vino, el colapso social, fue para la clase media, que fue arrastrada rápidamente a lo que llamamos precariado. La categoría de los que viven en una precariedad continuada: no saber si su empresa se va a fusionar o la va a comprar otra y se van a ir al paro, no saber si lo que ha costado tanto esfuerzo les pertenece… El conflicto, el antagonismo, ya no es entre clases, sino el de cada persona con la sociedad. No es solo una falta de seguridad, también es una falta de libertad.[2]

La manifestación del 10 de enero es similar a los estertores escatológicos que da un cuerpo colgado. Aquellas funciones fisiológicas del cuerpo que se dan involuntariamente y que más que dar. son muestras de la continuidad de la vida, son una seña de una muerte violenta. Ahorcados por los hilos de la “democracia” que ha pactado con los empresarios, el pueblo chileno, hoy reclama, de manera simbólica. Para el lunes seguir con su vida normal. Si la protesta se dio el fin de semana es la razón porque los sistemas, en general, rechazan y estigmatizan los tiempos de ociosidad y promueven la unidimensionalidad de Herbert Marcuse.

Personas Referencias
Mauricio González Seguel Periodista
@gmauricio554
Cristian Vásquez Diaz Edición @PiojoChile

Referencias

[1] http://cultura.elpais.com/cultura/2015/12/30/babelia/1451504427_675885.html
[2] http://cultura.elpais.com/cultura/2015/12/30/babelia/1451504427_675885.html

2 Responses to Colusión real vs Colusión Virtual

  1. walter dennis muñoz enero 12, 2016 at 10:35 am

    Dos ideas, dado que no es posible escribir otro artículo sobre este.
    Primero me parece que ayuda a entender aspectos del cambio social.
    Podemos en España que he difundido mucho, pero los “cerebros·” en Chile, contando a los jóvenes del parlamento son inaccesibles. Allí ha funcionado un discurso de cambio, fundado, fundamentado en una diálectica efectiva con la gente y con el discurso. Se creó canchas de aterrizaje en la praxis cotidiana de la gente desde un discurso cercano y una nueva lectura del presente y del pasado.
    Nuestro países son reproductores, con las tecnologías viene el manual de su uso. El know how y el know that. De modo que podemos pedir si nadie lo cambia de los que critican a Internet.Allí Bauman ha sido ´debil, escéptico con los iindignados, con Podemos y considerar que las redes sociales son una trampa. Como si las radios, los diarios y la TV no lo fuesen. Vean el Mundo y el País en España, una derrota del periodismo ético. y los otros son de lo peror. En Chile, lo más pobre fueron los medios en el Chile de los 70, estéticamentyw, contenidos, cercanía con la gente.
    No digo más, vayan al sitio, abierto con reciprocidad, es decir, nada de sígueme. yo publico en tu sitio pero tu no en el mío.
    saludos

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