Santa Marta: un claro ejemplo de cómo funcionan las cosas en nuestro país.

Santa Marta: un claro ejemplo de cómo funcionan las cosas en nuestro país.

Santa Marta: un claro ejemplo de cómo funcionan las cosas en nuestro país.

No se deje engañar, a los medios de comunicación no les interesa saber cómo se producen los desastres, no quieren promover la prevención de los desastres y menos se interesarán por dedicar 10 minutos a señalar las consecuencias para el medio ambiente y para la salud de los ciudadanos.

Los medios en chile son reactivos, al ocurrir una desgracia empiezan los extras y el desfile de expertos que en términos lejanos tratan de explicar qué ocurre. Luego, las autoridades de gobierno, obviamente sin preparación como es costumbre llaman a la calma. Los lazos entre la política y el empresariado comienzan su frenética carrera por manipular la información.

Todo lo anterior ocurre en esferas superiores, esferas donde el humo tóxico de la combustión no provoca nauseas, vómitos, dolores de cabeza o daño acumulativo en la salud. El equilibrio de nuestro organismo y del medio ambiente es isomorfo. Cada desastre natural, cada normativa medio ambiental violada y todas las preferencias que solicita el empresariado repercuten en nuestro planeta y en nuestro organismo.

Nunca hemos podido escuchar un acercamiento al concepto de sustentabilidad, excepto en las aulas universitarias. Nunca se nos ha señalado los beneficios de pensar en un desarrollo sustentable y no un crecimiento con acentos pornográficos, excepto en las aulas universitarias. A continuación, usted podrá leer un artículo de una persona que ha dedicado sus fuerzas en educar y acercar el concepto de sustentabilidad a los alumnos. Les dejo lo que el profesor Karl Böhmer, licenciado en historia y geografía con maestría en historia latinoamericana, europea y lenguas románticas; y docente en dos universidades en la ciudad de Santiago. Además ha sido parte de organizaciones a favor del medio ambiente y actualmente forma parte el equipo de diversidad sexual de Amnistía Internacional – Chile.

Santa Marta

La historia de la humanidad es, entre otras cosas, la historia de su consumo y el desecho de lo que le sobra. Desde las culturas que sólo cazaban y recolectaban los residuos han acompañado al ser humano. Sólo ha cambiado su composición y su volumen. No sólo por el aumento de la población, sino, sobre todo, por las nuevas formas de producción. La industrialización de los últimos 3 siglos ha traído consigo un aumento de los productos entregados y un crecimiento exponencial de los envoltorios masivos de los productos. Sea por razones higiénicas (envases de productos perecibles), por el uso o sea por razones de marketing, todo es vendido a través de empaques vistosos.

Para la Región Metropolitana se calculan los siguientes volúmenes de producción de residuos sólidos domiciliarios, diferenciados por tipo de residuo: en el año 2004 se depositaron 1.144.502 t de residuos domiciliarios sólidos de tipo orgánicos, 314.247 t de papel y cartón y 234.371 t de plástico en los vertederos. (Fuente, CONAMA, u. Católica de Valparaíso).

Lo interesante de la estadística es el hecho de la evolución histórica de la predominancia de los tipos de residuos: en el año 1970 el residuo orgánico componía un 73% de la totalidad de los residuos producidos en el Gran Santiago, siendo ahora sólo un 49% de los mismos. Pero se incrementó la producción de residuos mucho menos tratables y con mayor huella ambiental, como es el caso del plástico y las pilas (todos sabemos de su toxicidad) que, según estimación, en el 2010 hubo una disposición de 164,7 millones de unidades en el país, y sólo un 0.05% de ellas llegaron a un relleno de seguridad, después de haber sido hechas inertes.[1] El resto llega a los vertederos y rellenos sanitarios.

Cuando arden estos elementos se produce una nube de alta toxicidad, cuando están en el sitio de su disposición final percolan y contaminan la tierra circundante y las aguas subterráneas.

Lo importante es tomar en cuenta que todo lo anterior no es fortuito. Es producto de un sistema productivo, un estilo de vida y un incentivo al consumo que nos parece atractivo en un momento, pero que en realidad nos está matando, además de condenar a aquellos grupos sociales con menos influencia política y social, a vivir con desechos en sus antejardines. Sin embargo no sólo nos mata a nosotros, sino que a la vez le expropia a las futuras generaciones la posibilidad de llevar una vida digna y sana como la hemos gozado hasta ahora nosotros. Lo que heredarán será una tierra yerma, inerte y cubierta de residuos, mientras nosotros seguimos consumiendo y desechando tóxicos a nuestras anchas, condenando a nuestros vecinos a convivir con el veneno de nuestros residuos y desconociendo sus derechos fundamentales. Santa Marta y su nube tóxica no es solamente de sus dueños o de la autoridad: Santa Marta es producto de nuestra irresponsabilidad ambiental y de nuestra insensibilidad hacia el derecho de las personas con menos fuerza política y con las futuras generaciones.

Videos del profesional Karl Böhmer: quien nos entregó los datos

Karl Böhmer, Ma Hist Universidad de Colonia, Alemania, Docente en Historia Ambiental , Educación Ambiental y desarrollo sustentable. Director del Diplomado en Educación Ambiental de la UAH, Director del Magister en DDHH del la Universidad ARCIS. Presidente de la ONG Ambientarte, organización que centra su trabajo en intervenciones socio ambientales y culturales a nivel local.

Personas Referencias
Karl Böhmer y Mauricio González Seguel Periodista
@gmauricio554
Cristian Vásquez Diaz Edición @PiojoChile

Referencias

[1] C y V Medioambiente Ltd. 2011, DIAGNÓSTICO PRODUCCIÓN, IMPORTACIÓN Y DISTRIBUCIÓN Y EL MANEJO DE LOS RESIDUOS DE PILAS, en: http://www.mma.gob.cl/1304/articles-55497_Diagnostico_Pilas_2011.pdf (25/01/2016)

One Response to Santa Marta: un claro ejemplo de cómo funcionan las cosas en nuestro país.

  1. José Reinaldo Godoy Castillo marzo 11, 2016 at 12:55 pm

    Lo único en que están interesados es en desprestigiar al actual gobierno y no porque lo haga mal, sino que para obtener votos para llegar al poder y apoderarse de lo que aún no han logrado hurtar.

    Responder

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