Ferias de barrios: Al rescate del espacio público

Las ferias de barrios hoy vuelven con fuerza, con reivindicación, con identidad embebida en la cultura, también por necesidad. Es que las ferias dadas en las plazas de los barrios se alzan inconscientemente en un rescate de la convivencia espacio y tiempo para los individuos de distintas esferas sociales.

Hay una forma de experiencia vital –la experiencia del tiempo y el espacio, de uno mismo y de los demás, de las posibilidades y los peligros de la vida que comparten hoy los hombres y mujeres de todo el mundo de hoy. Llamare a este conjunto de experiencias la “modernidad” Marshall Berman

Un recuento económico para contextualizar

El gobierno de Allende tuvo grandes problemáticas económicas que no pudo resolver. La dictadura de Pinochet generó las nuevas reglas del juego (modelo económico). Aylwin; negocio las reglas del juego con Pinochet profundizando y perpetuando el modelo económico establecida en la constitución de 1980. Frey; genero la apertura para el comercio internacional, la entrada y flujo de las transnacionales. Lagos, profundizo el modelo de concesiones y privatización de los bienes del país. Bachelet, soltó el freno de la regulación y fiscalización del modelo dejando la economía a la deriva. Piñera, mantuvo la caída con un desangre que no mostrase indicios negativos, para que finalmente hoy sin ninguna ideas la administración actual de Bachelet ve como se caen los números.

Durante todos estos periodos, la curva de bonanza fue creciendo, el primer Gobierno de Bachelet debió ser la administración con más dinero disponible, sin embargo, la felicidad de la bonanza que gobernó también Ricardo Lagos hoy se acabó.

¿Por qué es importante esta contextualización?

Porque cuando el país es pobre, las ferias son una opción real para vivir y compartir, haciendo vida de barrio, compartiendo formas de vida, la venta y compra de objetos no obedecen al márquetin ni marcas que hacen que un producto sea transformado en un fetiche. Los valores de los productos se adecuan a las necesidades del sector y el mercado de la feria se desenvuelve se vuelve un espejo de la realidad cultural.

Sin embargo, cuando llega la bonanza, el consumo crea las bases de relaciones de distancia y se disocia de la vida de barrio, el estatus se apodera de la compulsión ambiental del consumidor (márquetin) y también la engañosa exclusividad de productos importados logran una arenga para el estatus como una diferencia de un consumo exitoso e individualista, interponiendo u condición de acumulación de riqueza.

Hoy el país no pasa por un buen momento, se acabaron las regalías y la cúpula de poder recogió “su generosa inversión del mercado”, el empresariado en términos generales no invierte sin garantías, solo aquellos arriesgados lo hacen, y hoy, dada la incertidumbre de la revuelta de reformas estructurales, mejor contraer la inversión -el país está estancado-

Pues bien, las ferias ya no son lo de antes, hoy la legalidad se apuesta para tener acceso al mercado de ocasión, las barreras legales de los espacios públicos se tomaron las acciones de las comunas, todo debe ser con un permiso, en resumen -tienes que pagar-

Si quieres convivir y estar en regla, tienes que pagar

Este es el lema de hoy, las ferias se han disfrazado de lugares habilitados, ahora las plazas solo avalan los lugares que interactúan con infraestructuras dada para la ocasión, y aunque esta misma infraestructura ocupe el 5% del total del espacio público o plaza, pues ese es el lugar legal y dispuesto, y por lo tanto todo el resto es ilegal.

Para salvaguardar este modelo, los mismos artesanos que pagan los puestos “legales” realzando la legitimidad del modelo -parece no haber otra alternativa- acusando la intervención de comercio ambulante, de modo simple, llamando a la autoridad que resguarda el orden civil, porque claro, ese es el estatus hoy, resguardar un orden que reduce la participación encubierto de legalidad donde todo, absolutamente todo hay que pagarlo.

En todos los espacios públicos las municipalidades a través de programas, proyectos y etc, eufemismos a fines del comercio, habilidosos hacen negocio, llenando el discurso de la inclusión, que finalmente coarta la participación y el mercado en las ferias de barrio.

Este es un problema paradójico y de contradiciones, dado que sobre todo las ferias de las pulgas son las que atraen al público masivo, creando interacción y movilidad en el comercio, ¿a quién no le gusta mirar infinidad de cachureos?, cachureos para algunos, oro para otros.

Las Ferias en su espectro de comercio y sin intervencion de la autoridad fiscalizadora del constructo oligarca, a fin de cuentas los locatarios legales y los comerciantes ambulantes desean lo mismo, dinero para poder vivir, pero los separa el rescate del espacio público, la convivencia con el barrio y la legitimada legalidad a fines de un comercio agotado.

Por ahora, el país se encuentra con las ferias como su espejo abandonado, aquel trizado espejo que mira la realidad con forma de olvido y nostalgia, aquellas costumbres, cultura e identidad que se le dio vuelta la espalda con la bonanza temporal que se cae junto con el sistema.

Como dijo Marx – Todo lo solido se desvanece en el aire

Personas Referencias
Equipo Revista Piojo.cl Revisión: Equipo Revista Piojo.cl
Cristian Vásquez Diaz Edición @PiojoChile

 

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