Partidos Políticos y equipos de fútbol en Posmodernidad

Partidos Políticos y equipos de fútbol en Posmodernidad

Partidos Políticos y equipos de fútbol en Posmodernidad

En el calor de la posmodernidad buscamos aquella sombra que no cobije. Como revista hemos acuñado la posmodernidad basándonos en características cualitativas, donde abandonar lo cuantitativo es una opción, ya que lo números no juegan, respiran o votan.

He decidido tocar un tema que siempre causa opiniones divididas, nadie va estar de acuerdo nunca en totalidad con lo que se diga. Nadie va dar su brazo a torcer y permitir que su estructura mental y biológica se derrumbe con una “nueva verdad”. Sería poco ingenioso señalar como verdad o nuevo paradigma lo que pienso, pero la idea es simplificar las categorías y no transformar todo en un ulpo teórico ideológico.

Mis vectores son Alain Touraine, Z.Bauman y J.Baudrillard. Para empezar situamos la modernidad en un espacio donde la moral y la ética son relativas. Los partidos políticos están en franca retirada. El Estado y los políticos han soltado la mano de la ciudadanía, donde las redes sociales juegan un rol primordial. Y, por último, los vínculos humanos son tan delgados como la fibra de carbono.

En este artículo, me atrevo a decir que en el amplio mar de identidades fluctuantes del individuo navegan sin timón. Los seres humanos necesitamos modelos a los cuales apegarnos para desarrollarnos, ya sea por oposición o por admiración. Pensemos en el mito de Edipo y el desarrollo de la sexualidad. En el problema de la horda y el deseo del poder. Pues bien, nosotros necesitamos identificarnos, desde esa identificación se separa el trigo de la paja.

La teoría del rol desarrolla por Charles Cooley y George Herbert Mead señala: toda persona que participa en una determinada situación social se enfrenta a unas expectativas específicas que exigen de ella respuestas concretas. Cada situación posee importantes mecanismos de presión para asegurar que estas respuestas sean apropiadas al igual que cada ámbito de la vida en sociedad presenta expectativas diferentes. Es decir, para cada situación hay un rol. Explicaré con un ejemplo: Las mujeres son madres, hijas, trabajadoras, esposas entre otras, según la situación que enfrenten.

Esta teoría ha llevado a un torbellino de identidades que dependen de diferentes situaciones. Sumemos internet con su inmediatez y creación, transmisión y re-transmisión de modelos a seguir que son dueños de popularidad. Sumamos roles del día a día e infinitas opciones de identidad que se mueven como likes y hashtag en la red.

El vagabundo no sabe cuánto tiempo permanecerá donde se encuentra hoy, y generalmente no depende de él cuándo terminará su estancia. Nuevamente en movimiento, fija el destino conforme y va leyendo las señalizaciones del camino, mas ni siquiera entonces está seguro si se detendrá, y cuánto tiempo, en la siguiente parada[1].

Pero a pesar de estos hay dos fenómenos que parece estar fuera del frenesí identitario y de la necesidad de ser reconocido por aspectos externos. ¿Cuáles son? A continuación los señalaré:

Partidos Políticos

Los Partidos Politicos son formas de socialización que, descansando en un reclutamiento (realmente) libre, tiene como fin proporcionar poder a sus dirigentes dentro de una asociación y otorga por ese medio a sus miembros activos determinadas posibilidades ideales o materiales –la realización de bienes objetivos o el logro de ventajas personales o ambas cosas–[2].

En mi opinión, los partidos políticos son simples agrupaciones de personas interesadas en tener un idilio romántico con el poder. Entiendo tres categorías de militantes políticos:

a) Amor platónico: Aquel que cree profundamente en que todo se hace por el bienestar del pueblo. Cree que su partido es la voz del pueblo y sus líderes, actúan para el pueblo.

b) Erotismo partidista: Existe una relación donde se insinúa que el poder es necesario ejercerlo y la vez, obtener beneficios de él. Aquí la relación es un poco más carnal, pero se cuidan los detalles y las formas.

c) Pornografía partidista: Aquí, sencillamente hay una relación falo céntrica con el poder. Los militantes y líderes danzan al ritmo de los tambores alrededor del poder. Se realizan sacrificios materiales y simbólicos para obtener la gracia del falo.

En conclusión hay relaciones simbólicas y materiales.

Equipos de Fútbol

Los Equipos de Fútbol son símbolos que se representan a través de escudos y colores. Su batalla no es entorno a las ideas, sino a logros deportivos. Buscan relacionarse con el poder de manera simbólica. A los seguidores los llamamos hinchas.

a) Amor platónico: Aquel hincha que no s involucra en los movimientos de barras o dirigentes de clubes. Su relación se da muchas veces a través de los medios de comunicación, siguiendo los partidos por televisión y no conoce en profundidad cómo funcionan las instituciones.

b) Erotismo por lo colores: Es un individuo que asiste a la mayoría de los partidos que se juegan en un radio cómodo para él. Asiste con su camiseta de fútbol y sabe que si su equipo consigue un campeonato, él obtendrá una retribución simbólica (Campeón). Conoce, pero no lo vuelve loco el poder.

c) El barra brava: Aquí los colores son sólo un medio para obtener réditos simbólicos y pornográficamente materiales. La actividades son el macheteo (raspadito de olla), viajes con la excusa de apoyar al equipo, narcotráfico y pago de dinero por parte de los dirigentes del club.

Ambos, partidos políticos y equipos de fútbol se plantean como una construcción monolítica en posmodernidad ofreciendo tierra firme al naufrago de la posmodernidad.

Ambos generan un vínculo irrenunciable que es gestiona en lo inmaterial. “Los colores del club pueden ser heredados de tus padres o abuelo, adoptados por decisión propia o producto de un hito deportivo (Copa Libertadores de América y Copa Sudamericana) Todas son válidas, lo que no es válido es cambiarse una vez elegida la camiseta.”[3] Lo mismo para los partidos políticos. El castigo social es señalar por siempre la traición cometida, Reunión social que asistas se te recordará el fallo y abandono.

Y ambas, hoy por hoy, han conseguido enamorar e incorporar a hombres y mujeres capaces de enamorarse tan profundamente que pueden negar la realidad tangible. Ambas pueden desatar las descalificaciones más violentas y con menos sustancia de la red y son negadoras del pensamiento libre o el análisis independiente, no objetivo, independiente.

Personas Referencias
Mauricio González Seguel Periodista
@gmauricio554
Cristian Vásquez Diaz Edición @PiojoChile

Referencias

[1] Zygmun Bauman. “La sociedad sitiada”. Editorial Fondo de cultura económica. Buenos Aires. Pág.273

[2] Economía y Sociedad, Fondo de Cultura Económica. P. 228
[3] El fútbol chileno: identidad monolítica. http://www.futbolchileno.com/2014/08/11/el-futbol-chileno-identidad-monolitica/

 

2 Responses to Partidos Políticos y equipos de fútbol en Posmodernidad

  1. Alex Ruiz Valencia marzo 8, 2016 at 6:05 pm

    Buenisimo articulo, curiosamente me parecía que entre esas dos categorías (Partidos políticos y equipos de fútbol), subsiste aún una anquilosada forma de pensar que se resistía a adaptarse a la praxis actual (anticuada dirán los más osados). Buenísimo, felicidades por la publicación bien pensada

    Responder
  2. Mauricio González Seguel marzo 14, 2016 at 4:04 pm

    Alex Ruiz Valencia, gracias por leer . Es idea mía pensar lo que la gente no quiere o no tiene tiempo para pensar.

    Responder

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