Se hunde el barco, a salvarse y solo

Se hunde el barco, a salvarse y solo

Se hunde el barco, a salvarse y solo

Durante nuestras vidas tenemos la posibilidad y capacidad de observar a los demás, aprender de ellos y sacar algunas conclusiones. En este texto daremos cuenta de esto a través de un pensamiento a través de la observación de una conversación.

Conversaba con un amigo, cuya esposa padece de Hepatitis C y que hoy felizmente posee el tratamiento, con los medicamentos que pueden curar tan grave enfermedad, ya que lamentablemente el costo del tratamiento de la Hepatitis C es inalcanzable para casi la totalidad de los enfermos, el valor asociado etc, el tratamiento asociado se basa en 3 medicamentos para 6 ciclos de 28 días, con un valor público en Chile de aproximadamente 93 millones de pesos.

Pensaba lo siguiente; el enfermo es directamente afectado con las prácticas abusivas de las patentes para los medicamentos, es más, con el TPP firmado por nuestras queridas autoridades, les será posible a las farmacéuticas multinacionales mantener en forma monopólica sus registros sanitarios hasta a lo menos ocho años más, lo que impedirá que cualquier otro medicamento genere la opción de más bajo costo para los enfermos, e inclusive siempre y cuando los laboratorios multinacionales extranjeros no inventen terceras, cuartas y hasta quintas “nuevas indicaciones” que apliquen como trabas para la liberación de otros compuestos y extensión de los tiempos del monopolio. Estas restricciones solo dilatan la entrada a Chile de alternativas de tratamientos con valores hasta 20 veces menores, para que los enfermos tengan más acceso a sanar.

De las conclusiones de la conversación con este señor nace el título de este artículo. Llevo más de treinta años de labor desarrollada en el área de los medicamentos, he atendido las necesidades de muchos personajes públicos o familiares cercanos a éstos. Puedo mencionar entre ellos: futbolistas, periodistas, músicos, escritores, políticos, gerentes comerciales de grandes laboratorios, médicos, farmacéuticos, etc. Me he dado cuenta que todos ellos tienen dos cosas en común o alguna entidad que pueda apoyarlos con sus problemas de salud.

1) Tratar de obtener pronto y al menor precio posible los medicamentos que necesitan personalmente, o para un familiar cercano.

2) Casi todos ellos se identifican con el título de este escrito, es decir: “salvarse y solos”.

En lo personal, jamás he escuchado de estos personajes públicos un apoyo hacia los demás enfermos, que no cuentan con la tribuna y los medios económicos para dar cuenta a la sociedad o alguna entidad que  pueda apoyarlos con sus problemas de salud.

Del señor con quien conversé, me he dado cuenta que ama a su esposa por sobre todo y es también una de las pocas excepciones a la regla que señalo en el párrafo anterior.

Me he topado también con  que aquellas personas, inclusive cercanas a mí, sugieren que soy muy superficial en como juzga o tipificar a los demás, en estos dos puntos, pero también pienso que solo porque ellos no hacen lo que yo “haría” y hago en mi labor, tienden a sentirse liberados de la responsabilidad social que les compete.

Les puedo decir a aquellos que, hoy podría también “salvarme y solo”, pero lamentablemente, si aplico en mí este dicho, no podría dormir tranquilo el resto de mi vida y, a Dios gracias, hasta hoy en conciencia, duermo tranquilo, muy feliz y agradecido.

Doy un ejemplo: cuando proporcionamos en nuestra farmacia un precio accesible para sus medicamentos nos encontramos con algunas expresiones de gratitud como un enfermo que nos dice “Hoy he vuelto a vivir”. Dígame alguien si esto no compensa los malos y duros momentos que se pasan en esta labor.

Por último y a pesar de no ser un muy buen cristiano, doy gracias a Dios por permitirme efectuar esta hermosa labor, que además nos ha sacado de la pobreza, me permitió educar a mis hijos, y conocer también a personas maravillosas y gracias a que hoy por sobre todo “no me salvo solo”.

Como Revista PiojoChile creemos que las personas somos parte de esta sociedad y tenemos la responsabilidad social de ayudar a los demás y vivir de un modo individualista, no ayuda, ni menos solo porque los demás no se atreven a hacer algo diferente. Esta no es justificación para no tomar un camino distinto, para hacer algo, para crecer a través de los demás, para todo aquello es necesario que salgamos del letargo en donde la individualidad nos tiene sometidos en una desunión societal.

Personas Referencias
 Daniel Zapata Z. Affi – Chile
Farmacia Daniela
Equipo Revista Piojo.cl Revisión: Equipo Revista Piojo.cl
Cristian Vásquez Diaz Edición @PiojoChile

 

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