Dicen que los miedos se deben enfrentan para que dejen de serlo

Dicen que los miedos se deben enfrentan para que dejen de serlo

Dicen que los miedos se deben enfrentan para que dejen de serlo

Soy claustrofóbica desde que tengo uso de razón. Los espacios pequeños y reducidos son uno de mis mayores temores, y ese temor aumenta si no hay luz.

He aprendido a convivir con este miedo, un par de ocasiones, me he tenido que hacer exámenes médicos (Resonancia Magnética), donde el poco espacio ha sido acompañado por los ruidos fuertes y característicos de estas máquinas, -es difícil para mi- . Tambien he tenido que aguantar gente desubicada que cree que los ascensores son juguetes o simplemente que estos tienen una capacidad infinita. Todas estas situaciones y muchas otras, han puesto a prueba mi capacidad de sostener el temor y con eso de alguna he aprendido a convivir con ello.

Odio los ascensores y por lo mismo los respeto mucho, Nunca me imaginé encerrada en uno de ellos, pues la sola idea me aterraba. Siempre me pregunté cómo reaccionaría si algún día me quedará atrapada en uno y mi respuesta mental siempre fue la misma, entrar en pánico y perder el control.

Hace unos dias mi temor se hizo realidad. Junto a mi pequeña hija de tres años, quedamos encerradas en el pequeño ascensor del edificio.  De pronto el ascensor se detuvo y las puertas no abrieron. Comencé a transpirar helado, a oír un leve pitillo en mis oídos. Pensé que me desvanecería del miedo. Pero miré a mi lado y no estaba sola, mi pequeña pioja me acompañaba y necesitaba controlarme antes de entrar en pánico. Entonces, respiré profundo y toqué la campanilla de SOS,

Con el sonido de la campanilla del ascensor logré ser escuchada por el conserje. Escuchar su voz me ayudo para comenzar a tranquilizarme y sentir que mi hija estaba aferrada en mis piernas y me miraba con carita de miedo, sin entender que estaba pasando. La abracé, la besé en su frente y solo le dije que todo estará bien. En ese momento comprendí que ella era lo más importante, que yo debía demostrarle seguridad, tranquilidad y que todo estaría bien.

Luego de que llegaran bomberos y el técnico que le hace mantención…

Al final logramos salir. Yo con los nervios destrozados, pero feliz al ver que, para mi hija, fue casi un nuevo juego. Fueron las casi 3 horas más largas de mi vida, acompañada de las palabras de ánimo de mis vecinas, de la llegada oportuna de mi pareja, de los esfuerzos de bomberos y el trabajo seguro del técnico, finalmente todo se resolvió.

Mis planes esa mañan era disfrutar jugando con mi hija a los Play-Doh, regaloneando con mi manada, cocinar algo rico, jugar al tecito y quizás ver algunos monitos por television, pero el destino tenía otros planes.

Dicen que las dificultades y los miedos se afrontan, pero tarde o temprano es así, finalmente me tocó, pero estoy tranquila al saber que soy mucho más fuerte de lo que pensaba y muchísimo mejor mamá, que soy capaz de dejar todo atrás por el bienestar de mi hija y de mi familia.

Personas Referencias
Margarita Bravo
Cristian Vásquez Diaz Edición @PiojoChile

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