¿Por qué el Palacio de la Moneda sigue enrejada?

¿Por qué el Palacio de la Moneda sigue enrejada?

Las rejas que adornan la moneda han anquilosado el paisaje del centro cívico, reclamos más, reclamos menos, hoy por hoy, el paisaje habla de una cerca que antecede una estatua simbólica que marca algunos pasajes de libros en la historia de la nación.

El Palacio de la Moneda debe ser uno de los símbolos estructurales más potentes del país. Una construcción realizada desde 1784 hasta 1805 y sede de la presidencia de la República, donde se impone como referencia y punto cardinal al momento de hablar de historia, sobre todo cuando se trata de la herida aún abierta del fatídico episodio en 1973.

Pero sin profundizar en los menesteres de dicho palacio donde se ha escrito bastante, indagaré respecto de un elemento que hoy decora su jardín. Este elemento son las rejas anidadas que encierran la estructura en todo su perímetro con una que otra fuerza policial apoyando su discurso simbólico.

Las rejas en general han tenido diferentes usos durante la historia: en ocasiones como parte de la arquitectura de las grandes casas aristocráticas como una estética para generar estatus. En algunos casos las rejas de época obedecen a diseños con aspectos de lanzas rusticas como recordatorio de una revolución tecnológica de época, donde orfebres forjaron metales de distinta índole para ser ocupados generalmente como acompañante en las guerras.

Hoy las rejas operan generalmente en términos de estética, mas no funcional en su rol de contención, solo como un símbolo que hace un guiño al respeto, al castigo, al poder y en ocasiones recuerdos históricos de juicios morales.

Hoy, las rejas que adornan la moneda actúan como un símbolo dominante que habla de respeto y distancia accionando como un medio de control para mantener un supuesto orden y por tanto la disciplina.

La función que cumplen las rejas para este caso pasa a ser solo es un resquemor simbólico, ya que su funcionalidad no es determinante al momento de enfrentar una turba, por tanto solo pasa a ser una puesta en escena que en su discurso referencia al modo de operar que mantiene la cúpula de la élite que gobierna, donde mantiene una distancia y lejanía con la ciudadanía, como un obstáculo ante la intención de participación o acción popular, con el fin de mantener el orden mientras la clase gobernante ejerce a puertas cerradas su administración.

Hoy las rejas que rodean la moneda y parte del paisaje del centro cívico hablan precisamente de cómo se están las cosas hoy en el país. Un gobierno que toma distancia de la ciudadanía con herramientas que no cumplen un rol eficiente sino solo para mantener al margen la participación. Solo como forma dominante para mantener a flor de piel los discursos y encomendar al pueblo su labor adjudicada de observador tras las rejas de la acción y opinión. Esto solo recuerda una vez más que los asuntos de la nación son solo de unos pocos (aristocracia chilena).

El recordatorio de mantener al margen a la ciudadanía por medio de una reja no es un pensamiento antojadizo, tenemos el ejemplo de la estética que rodea la moneda y que revivió gracias a los adoquines que nuevamente pusieron sobre las calles del barrio cívico, pues habla también de un recuerdo aristocrático, de aquellos que construyeron la capital de aquellos que formaron un país desigual y a su antojo

Finalmente, ¿cual es aquella democracia que discursa la clase gobernante?, donde los espacios de los ciudadanos son para todos, pero cercados, donde solo para el día del patrimonio se abren las rejas y el pueblo puede acceder a lo que ellos o mas bien nosotros pagamos con nuestros propios impuestos.

¿Pues, es acaso el miedo a la participación lo que ha provocado que el marketing allá consumado el modo de ejercer estéticamente los símbolos del discurso?

¿Será que los símbolo de poder y disciplina están tan arraigados en el ADN de la historia de la nación, que al momento de anteponer símbolos tomamos distancia sin cuestionar?

¿Deberíamos entonces seguir siendo espectadores de los límites que nos imponen y renunciar a nuestros derechos sobre los espacios públicos?

Por último ¿A caso, a alguien le importa que la moneda siga con rejas?

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Autor: Revista PiojoChile  piojo.cl
Equipo Revista Piojo.cl Revisión y Edición: Equipo Revista Piojo.cl

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