Décadas para reconocer lo debido. Un día para anunciarlo con lenguaje sobrio.
La justicia tardía también deja un temario sobre cómo se aprende a esperar.
Antes de que lo maquillen: nada de maqueta: el número de atención sobre la mesa, un sello que diga “basta” al lado y una orden corta: hacerla atender de pie hasta que le duela el horario. Cierre la puerta y que entre la realidad.

Antes de que lo maquillen: nada de maqueta: el número de atención sobre la mesa, un sello que diga “basta” al lado y una orden corta: hacerla atender de pie hasta que le duela el horario. Cierre la puerta y que entre la realidad.

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