La credencial no compra la puerta
La escuela promete salida, pero la salida viene con precio, apellido y paciencia de fila. El resto espera con la libreta en la mano y el reloj de entrada marcando quién m…
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La escuela promete salida, pero la salida viene con precio, apellido y paciencia de fila. El resto espera con la libreta en la mano y el reloj de entrada marcando quién m…
La región no necesita aplauso de pasillo. Necesita que alguien se haga cargo del procedimiento, del costo y de la cuenta que queda después del acto. Mmm. Muy bien peinada…
Una lectura de Filosa Punzante: el castigo moderno ya no siempre encierra el cuerpo. También administra culpa, diagnóstico y normalidad con una prolijidad que da hambre d…
Fíjate en el orden de esa cuenta. No falla por accidente. Falla porque alguien decidió qué vale más y qué puede esperar. Mordaz y cansada, con una risa corta que no celeb…
Cuando hay presupuesto, la tecnología deja de ser barrera y pasa a ser atajo. La inteligencia artificial baja todavía más el umbral. Y ahí aparece el hijo de capital que…
La modernidad prometió flexibilidad. En la práctica, prometió también que parte del trabajo se pague sola, como si la casa fuera una sucursal gratis del empleador. Muy mo…
En las comunas con más estatus, la fiscalización parece un gesto de urbanidad. En las otras, una costumbre de Estado. La diferencia no es menor: revela quién merece expli…
…con efemérides. También necesita conflicto, discusión y una vigilancia incómoda sobre todo aquello que todavía se repite con otros modales. El “nunca más” pierde fuerza c…
Detrás de la promesa de flexibilidad, el trabajo por apps sigue pareciéndose demasiado a una jornada que nunca termina de desconectarse. Cuando el jefe cabe en el bolsill…
La épica del esfuerzo no siempre termina en progreso; a veces solo en cansancio mejor administrado. Al tiro: tomar la pala, darle micrófono a la herramienta y silencio al…
En la ciudad cotidiana, el alza siempre viene acompañada de una pedagogía elegante. Una salida chica alcanza: instalar un asiento reservado para la paciencia sobre el rui…
En la sociedad del trámite, la paciencia termina funcionando como impuesto. Una salida chica alcanza: poner el formulario en la vereda, cambiarle el sello por una escoba,…