La fachada impecable dura lo que dura la ceremonia. Después vuelve el presupuesto tímido.
Al patrimonio se le quiere más el día de la foto que el resto del año.
Se prende una vela barata y listo: solución de bolsillo: una escoba de camarín frente al escenario; luego sentarla al lado de quienes nunca salen en la foto, y nadie sale hasta mirar el costo. Si la excusa vuelve, se barre de nuevo y sin incienso.

Se prende una vela barata y listo: solución de bolsillo: una escoba de camarín frente al escenario; luego sentarla al lado de quienes nunca salen en la foto, y nadie sale hasta mirar el costo. Si la excusa vuelve, se barre de nuevo y sin incienso.

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