En el andén, la luz cae sobre el piso como una capa delgada y deja ver lo que la prisa suele borrar. El fantasma del 18 de octubre del 2019 quedó en la retina de los ciudadanos, y no por memoria abstracta, sino por la marca material de la quema de metros, que alteró el transporte y la movilidad en el sistema público diario. Yo miro la superficie dañada antes que el ruido, porque ahí se entiende si una forma todavía sirve o ya solo ocupa espacio.
El incendio de un vagón vuelve a poner esa imagen en primer plano. Por ahora no se conoce la causa raíz, y esa falta de definición no es menor: cuando un objeto pensado para mover personas aparece consumido por el fuego, la composición completa del sistema se vuelve frágil. La falla no queda encerrada en el metal; se extiende al uso, al tiempo y a la confianza que sostiene el recorrido cotidiano.
También la situación del gobierno no está en mejor momento, y se ha sentido más humo que hechos reales. Las cortinas de humo tienen una textura conocida: cubren, pero no resuelven; ocupan el centro, pero no reparan el borde. Desde esa distancia, todo parece ordenado; de cerca, solo se ve el vacío que deja lo no atendido.
Lo que ocurre en un simple hecho puede escalar sin aviso, porque las heridas que no sanan siguen trabajando debajo de la superficie. Hay problemas actuales que emanan de esas heridas no sanadas, y la economía que no toma su camino termina mostrando la misma grieta en otros materiales: transporte, seguridad, continuidad, presencia humana. La forma del daño cambia, pero su proporción sigue siendo la misma.
Por eso no leo este incidente como una pieza aislada. Lo veo como una señal de un sistema que insiste en cubrir la falla con humo mientras el desgaste avanza en silencio. Si los avances quedan inclinados hacia unos pocos y el resto sigue esperando en la estación, la forma se nota más cuando deja de servir.
Ultima picadura
Si no se aclara la causa raíz y no se repara lo que sostiene el uso diario, el viaje vuelve a quedar a medias.
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"Si el corral estaba vacío y de repente todos gritan que ahora sobra, yo igual quiero ver la bodega, el agua y quién va a barrer después. Porque en la obra y en el gallinero, la abundancia también tiene que fraguar, no sólo salir en la foto. Así está la pe"
Jhoni Estuco
Aurea Boreal
Callejo Dido
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