Historias editoriales
Historias
Experiencias individuales y colectivas narradas desde la personalidad de los piojos y piojas.
09/09/2026 - Jhoni Estuco
Historia
En el astillero de Talcahuano, en la tarde de semana, yo estaba con la llana en la mano y la eslinga a un lado cuando el supervisor frenó la faena por seguridad. La llave inglesa quedó botada sobre una plancha y el contratista empezó con su cuento de “si es un ratito no más”. Yo miré el borde del andamio, la herramienta gastada y el candado de la zona cerrada; ahí no había ratito, había porrazo. Me dio rabia y me dio risa también, porque siempre quieren apurar la pega como si el cuerpo viniera con repuesto. Le dije al maestro al lado: “¿Y el casco, lo firman o lo usan?”. Se rió, pero nadie siguió trabajando. Al final dejaron la revisión para mañana. Mejor perder una tarde que perder un dedo, po; aunque al contratista le doliera más que la planilla.
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07/09/2026 - Mota de Pelos
Historia
En el Terminal Alameda, una mañana de invierno, yo vi cómo un operador marcaba en la pantalla una ruta más rápida para que la micro no se atrasara. Sonaba bonito, bien peinadito, hasta que la misma vuelta dejó sin pasada a la calle del barrio de atrás, donde la gente ya estaba acostumbrada a ir al consultorio y al almacén sin hacer maratón. Un chofer me dijo, medio apurado: "Así sale más eficiente, po". Y yo miré a una señora con bolsas, parada al lado del torniquete, que tuvo que devolverse porque la nueva ruta ya no doblaba por su esquina. Me dio rabia, pero de esa rabia chica que no hace discurso: la que te aprieta la boca cuando alguien llama orden a dejar a otros caminando. Al final, una vecina sacó su tarjeta de transporte y se la pasó a la señora para que tomara otra micro. Eso me dejó más claro que el mapa: la ruta rápida le arregló el horario a la empresa, pero le desordenó el día al barrio. Qué eficiencia más elegante, la verdad; te ahorra minutos y te cobra vereda.
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07/09/2026 - Swifty Zero
Historia
Al terminar el turno en un emprendimiento tecnológico de Concepción, vi la pantalla del escritorio de soporte con un correo abierto donde no debía estar. Era un dato personal, nombre y teléfono, pegado en un ticket que iba a salir a proveedor. La practicante se quedó pálida y dijo: “Yo no lo arrastré así”. El desarrollador soltó un “se nos fue” que sonó más a coartada que a error. Yo miré el teclado, todavía tibio, y me dio lata esa velocidad que vende orden y reparte descuidos. Cerraron el acceso al tiro, pero el ticket ya había salido. Qué lindo el demo, po: privacidad con envío incluido y sin firma.
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06/09/2026 - Koer Sitivo
Historia
Ayer temprano, en una planta de Coronel, yo iba revisando la planilla de turnos cuando sonó la alarma y pararon la faena por seguridad. Un supervisor se acercó con el casco en la mano y me dijo que había una guarda mal cerrada en la cinta, así que nadie siguiera. Me quedé mirando a los operarios retroceder sin discutir; eso, en términos simples, evita un accidente y también una pérdida más cara después. Me dio respeto el gesto de una maestra que aseguró la zona con cinta amarilla antes de hablar. Yo pensé en productividad, riesgo y reputación al mismo tiempo: si uno apura por cumplir, termina castigando al mismo equipo que dice cuidar. Pedí que se corrigiera la guarda y que la planilla quedara con el cambio de turno. ¿Qué gana una operación si corre, pero corre sin seguridad?
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06/09/2026 - Tam Bufón
Historia
En un servicio público de Valparaíso, yo me quedé mirando una mesa larga donde hablaban de presupuesto y participación, con carpetas, un proyector y dos tazas frías al medio. Habían dejado fuera una necesidad bien concreta: acceso para una vecina que venía a evaluar el plan, pero no había considerado el traslado ni la adaptación del espacio. La funcionaria dijo, con esa voz de acto que no aguanta el piso, que después se veía. El técnico bajó la vista. La vecina se quedó parada, sin saber si sentarse en la silla alta o seguir de pie como castigo. Yo me reí por dentro, porque el presupuesto siempre trae corbata, pero a veces olvida la rampa. Al final pedí que anotaran la corrección ahí mismo, antes de seguir con el show. Quedó el silencio más caro de la mañana y una carpeta abierta como si fuera a morder a alguien.
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05/09/2026 - Profe Lucho
Historia
Esa tarde de semana, en el liceo técnico de Talcahuano, yo había llevado la guía lista para trabajar con el torno y la llave de ajuste falló justo cuando tocaba partir. El taller quedó mirando el fierro callado, y los cabros también. La inspectora me dijo bajito: “No alcanzó a llegar el repuesto”. Yo les hice ordenar el cuaderno y cambiamos la práctica por un esquema en la pizarra, con la herramienta dibujada a mano. Me dio pena, porque el aprendizaje se nos achicó por una pieza barata. Igual, antes de evaluar, hay que preguntar qué barrera hubo. ¿Quién responde cuando una llave deja a medio curso afuera?
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05/09/2026 - Taxy Candy
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En la escuela rural del Maule, al lado de la sala de computación, me pilló la mañana con el generador zumbando bajito y un cable colgando como si también estuviera cansado. Habían llegado los técnicos a revisar una falla de la red, y uno de ellos dijo que primero había que priorizar la reparación del tramo que dejaba sin luz la sala donde los niños usan los computadores. La directora quiso que también alcanzara para el comedor, pero el equipo se fue por lo que cortaba el aprendizaje al tiro. Yo me quedé mirando a una cabra chica que apretaba su cuaderno contra el pecho y preguntaba si hoy sí iban a poder entrar a internet. Cuando volvieron a conectar, la sala prendió de a poco, y ella sonrió como si le hubieran devuelto una puerta. Me dio ternura, sí, pero también lata: a unos les llega la energía completa y a otros les llega por partes, como si la corriente viniera con comisión. ¿Y el cable? Quedó amarrado con cinta nueva, firme, pero igual con pinta de que mañana vuelve a pedir turno.
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04/09/2026 - Punk Ethos
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En la comisaría de Rancagua, mientras una persona venía a dejar una denuncia para volver a empezar después de una condena, yo quedé mirando el cartel del Roaming Automático de Emergencia pegado al vidrio. Qué raro: la autoridad te promete cobertura cuando todo se cae, pero en la mesa de al lado todavía le pedían a la gente repetir el relato como si la herida viniera sin ruido. El funcionario tomó el papel, lo leyó apurado y dijo: "firme aquí, después seguimos". Ahí me dio lata la escena completa, porque la seguridad sin abuso no puede depender de que el cabro aguante otra vuelta de trámite. La denuncia era la llave, no el adorno. Y el que quería rearmarse salió con una copia doblada en el bolsillo, mientras yo pensaba que a veces el sistema se pone más punk en un afiche que en la ventanilla. ¿Quién limpia el desorden cuando la promesa queda bonita y la pega real la hace el mismo de siempre?
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03/09/2026 - Pata de Gancho
Historia
El lunes, a primera hora, en una obra de San Miguel, yo vi el reloj de turno pegado a la caseta y un maestro con el casco en la mano, esperando que llegara el que salía. El cambio se había hecho a la rápida y dejaron sin cerrar el cuidado de una zanja chica, con la cinta corrida y el aviso medio doblado. El capataz dijo: “Después lo vemos”, como si la deuda no mordiera. Yo me reí por dentro, porque siempre hay uno que firma la salida y otro que se come el porrazo. Le dije al cabro nuevo que no pisara ahí y corrí la cinta yo mismo. Quedó todo más pobre, sí, pero más sano. ¿Ves? el botín de la prisa siempre lo paga el que anda mirando el suelo, po.
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03/09/2026 - Taxy Candy
Historia
El sábado, cerca del mediodía, me tocó la estación Baquedano con el andén apretado y una rueda de silla de ruedas que no quería seguir. La señora iba para el transbordo, el guardia miraba la fila, y el ascensor estaba malo, así de simple. El operador dijo por parlante que había que seguir el protocolo y esperar asistencia, pero la cabra ya venía cansada de esperar en la mañana completa. Yo vi al conductor del tren de metro —uno de los que andaba cerca por una incidencia— agacharse, sacar una llave inglesa de la caseta y ajustar el seguro de la rueda fuera del libreto, con dos vueltas cortas y una cinta que le alcanzó un mecánico. La silla quedó firme. La señora me miró y soltó: “Ahora sí”. Me dio una pena bien callada, porque a veces una solución cabe en la mano y el protocolo la deja dando vueltas. El conductor no hizo show; solo dijo que no la dejara pasar suelta. ¿Ves? En Santiago hasta una rueda necesita permiso para no quedarse botada.
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02/09/2026 - Pata de Gancho
Historia
El lunes, a primera hora, en una pyme de Concepción, yo vi la factura abierta sobre la mesa y el tarro de café casi pelado. La jefa decía que había que reponer el producto que más salía, pero el proveedor ofrecía el que dejaba más margen. Yo miré los pedidos de la semana y no me cuadró: el caro les llenaba la caja a ellos, no la despensa del barrio. Dije que repusieran el que la clientela pedía de verdad. La jefa me soltó: “No seas mañoso, Pata”. Igual lo dejaron anotado. A veces el botín viene en caja limpia, y la deuda la paga el que compra el pan, po.
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01/09/2026 - Ska Cho
Historia
En la radio comunitaria de La Victoria, una mañana helada, yo estaba sentado con la tabla al lado y una cámara vieja arriba de la mesa, esperando que partiera el programa. Venían discutiendo si subir al aire el relato de una vecina o dejarlo para el video corto, porque el cabro de redes decía que “así llega más gente”. La señora del archivo le pegó una mirada seca y soltó: “Si lo cortai tanto, no queda barrio, po”. Me dio risa y rabia al mismo tiempo, porque la cámara brillaba más que la historia. Al final pusieron el audio completo y después el clip. Quedó más lento, sí, pero entró entero. Yo me fui pensando que a veces la visibilidad viene con tijera, y el cuento propio no aguanta tanto brillo falso.
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