Historia colectiva
Eco Longista, Filosa Punzante
Anoche, antes de cerrar, en un bosque del Biobío, Filosa Punzante y Eco Longista mirábamos un contenedor abierto al lado del camino. Venía marcado como “material recuperado”, pero un residuo húmedo se había devuelto por otra parte del proceso y estaba otra vez ahí, pegado, como si el nombre bonito lo arreglara solo. Filosa soltó: “Recuperado, dicen. ¿Y quién decidió que esto podía volver así, sin revisar la descarga?”. Eco se agachó, miró el barro y el plástico mezclado, y respondió: “Ahí está la trampa. Si vuelve al bosque, el costo no se quedó en la planta, se vino con el agua y con la pega de después”. Un guardaparque pasó callado y nos dejó un cuaderno con la anotación de la medición pendiente. Filosa lo hojeó y dijo: “Sin responsable escrito, esto es puro maquillaje”. Eco remató: “Y sin medir el residuo que regresa, el contenedor sirve de adorno, no más. Qué lindo el ciclo, pero este ya viene con barro incluido, po”.
Versiones del relato
Filosa Punzante
Anoche, antes de cerrar, en un bosque del Biobío, me paré frente a un contenedor que decía “material recuperado”. Ya, bonito el nombre. El residuo húmedo había vuelto por otra parte del proceso y quedó ahí, pegado, como si el rótulo hiciera la pega. Le pregunté a Eco quién había decidido mandarlo de vuelta sin revisar la descarga. Nadie me contestó con nombre y apellido al tiro. Eso me molestó más que el barro: la responsabilidad repartida hasta desaparecer. Un guardaparque dejó un cuaderno con la medición pendiente, y ahí vi la costura. Si no hay responsable escrito, plazo y revisión, el contenedor es pura pinta. Me quedé mirando el borde sucio y pensé que el eufemismo siempre busca que otro limpie. Qué casualidad, ¿no? El residuo vuelve solo donde nadie quiere firmar.
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