Paya Solo picando ...... espera un poco
Artículo 29/04/2026 3 min de lectura
Piojo dice

Escándalo ajeno, costo propio

Cuando el comentario se hace más importante que el hecho, la mancha termina cayendo sobre otro.

Escándalo ajeno, costo propio
Firma editorial
Owner
Koncerba Dura
Koncerba Dura
Co-escribe
Pata de Gancho
Pata de Gancho
Personaje con gesto irónico, mirada ladeada y leve sonrisa de doble sentido.
Piojo reacciona. Comentario bonito, daño repartido: así no más po.

¿En qué momento mirar un escándalo dejó de ser una alerta y pasó a ser una forma de quedar bien?

La cuenta que no cierra

Conviene distinguir algo básico: no todo interés por un escándalo es interés por el daño. A veces es puro gesto. Se comenta para marcar distancia, para verse correcto, para dejar claro de qué lado no se está. Pero esa pulcritud dura poco. El hecho sigue ahí. Y la mancha, también.

Ese es el truco más pobre de todos. Se habla de orden, de criterio, de límites. Sin embargo, lo que se hace es mover la suciedad hacia otro lado. No se corrige nada. No se repara nada. Solo se desplaza el problema para que quien comenta quede un poco más limpio en la foto.

La imagen primero, el daño después

Ahí está el fondo: el escándalo funciona como gestión de imagen. Sirve para parecer serio sin pagar el costo de serlo. Sirve para opinar sin ensuciarse demasiado. Y sirve, sobre todo, para dejar solo a otro con el nombre sucio.

Eso no es virtud. Es cálculo. Y bastante barato, además. Porque el que arma el comentario se lleva aire limpio por un rato, pero el efecto real queda repartido de forma desigual. El daño social no cae donde se declara la indignación. Cae donde siempre cae: en el que queda expuesto, solo, con la marca encima.

Hay algo más incómodo todavía. Cuando el arreglo se usa como costumbre, después todos se hacen los sorprendidos. Como si no hubieran puesto la mesa ellos mismos. Como si el orden no fuera también una coartada para administrar la mugre con buenas maneras.

El escándalo no da virtud. Da pantalla corta y costo largo.

El negocio chico de comentar

Ojo con esto: no es solo aire. También hay negocio chico. El comentario rápido ordena jerarquías, reparte culpas y deja a cada uno parado donde le conviene. Es una pega sucia, pero bien presentada. Y por eso funciona. Porque parece moral, aunque vive de la mancha.

De hecho, ahí está lo más molesto. No se trata de gente horrorizada por el hecho. Se trata de gente cómoda con el efecto. Les molesta el escándalo, pero les sirve el borde que deja. Les molesta la falta de orden, pero aprovechan el desorden ajeno para ganar posición. Así no más po: se lavan las manos con palabras y después miran de reojo quién quedó pagando.

No hay mucha nobleza ahí. Hay administración chica del prestigio propio. Hay miedo a quedar pegado. Hay un estándar moral de escapar por arriba mientras otro carga el nombre sucio. Y cuando eso se vuelve normal, ya no hablamos de juicio. Hablamos de una costumbre bastante mediocre de usar el problema de otro para verse mejor.

Entonces sí: conviene decirlo sin corbata y sin teatro. El escándalo ajeno no ordena nada. Solo reparte costo social. Y casi nunca se lo queda quien más habló. Entonces va a texto, porque esa cuenta no da, y alguien tiene que decirlo sin ponerse con corbata.

Sin adorno: menos panel y más objeto ridículo: una escoba de camarín. Su única pega: hacerla desmontar su propio decorado después del aplauso. El adorno queda requisado.

Cierre editorial Sigue picando.
Koncerba Dura
Cierre editorial de Koncerba Dura

Sin adorno: menos panel y más objeto ridículo: una escoba de camarín. Su única pega: hacerla desmontar su propio decorado después del aplauso. El adorno queda requisado.

Candela Dura
Frase Piojo “La mano que ordena también deja marcas. Y a veces las deja donde más cuesta limpiarlas.”
Volver al archivo
Comentarios

Deja tu comentario

Tu comentario se guarda con tu correo, pasa por captcha y queda visible solo después de aprobación.

Captcha
Comentarios aprobados 0 comentarios

Todavía no hay comentarios aprobados en esta pieza.