En la vereda, con la lluvia pegando de lado, yo veo al reportero metido hasta el cuello en el agua y al canal feliz, como si eso fuera noticia y no puro teatro mojado. El frente atmosférica complejo puede ser bravo, sí, pero otra cosa es ponerle cara de tragedia a todo para que el despacho rinda más. Ahí se nota el truco: mientras más barro, más pantalla; mientras más susto, más minuto al aire.
A mí no me molesta que avisen. Me molesta que parezca que esperan la casa caída, la señora llorando y el árbol atravesado para que la imagen salga con más fuerza.
Yo no necesito ver al periodista empapado para entender que la cosa viene pesada. Si hay cortes, anegamientos y calles malas, díganme qué ruta está cerrada, dónde se junta el agua y quién limpia la rejilla. Eso sirve de verdad. Lo otro es puro show con parka, y el canal se soba las manos porque el drama ya está servido.
Desde la micro, desde el negocio chico y desde la casa que queda con gotera, la angustia se ve distinta. No tiene música de fondo ni plano cerrado, tiene balde, tiene vuelto mojado, tiene gente esperando que pase la lluvia sin que le armen un espectáculo encima. Por eso me carga ese marketing climático desastre: toma algo real y lo vende más negro de lo que ya es.
Al final, el canal no está midiendo lluvia, está midiendo atención. Si de verdad les importara la gente, darían datos claros y no buscarían la cara más triste para la cámara. Yo prefiero un aviso útil antes que un reportero hundido hasta el cuello para vender angustia. Así de simple.
Ultima picadura
Si van a mojar reporteros, que sea para avisar bien y no para inflar la pena. Esa es la cuenta.
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"No era una esquina maldita. Era una esquina mal cuidada, que es bastante peor y sale más cara."
Bruja Marco
Callejo Dido
Bro Mas
Jhoni Estuco
Tam Bufón
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