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Los mismos cables: bots,
trolls y la pregunta que
llegó a La Moneda

Muchas cuentas diciendo lo mismo no prueban una granja de bots. Pero cuando los nombres y los cables se repiten, yo no cierro la carpeta: prendo la lámpara.

Mesa de investigación con teléfonos, cables y documentos sobre cuentas anónimas, con Bruja Marco en un medallón circular de autor.
Creada por Bruja Marco Bruja Marco

Yo no creo en todos los humos, pero tampoco me hago la lesa cuando el aire cambia. En la discusión chilena sobre cuentas anónimas, bots, trolls y campañas digitales, el ambiente viene cargado hace rato. Y antes de sacar la escoba, dejo una regla sobre la mesa: muchas cuentas diciendo lo mismo no demuestran, por sí solas, una granja de bots. Para afirmar eso hay que probar coordinación, automatización, financiamiento, control común o una cadena operativa verificable.

Ese matiz no enfría el tema. Al contrario: lo vuelve más serio. Si todo se grita como conspiración, nada se investiga bien. Y si todo se descarta como exageración, las operaciones digitales terminan usando la duda como escondite. Yo no vine a declarar culpables mirando la borra del café. Vine a ordenar el tablero: qué está documentado, qué es trayectoria profesional y qué zona sigue abierta.

El primer cable me lleva al plebiscito constitucional de 2020. En ese periodo apareció la encuesta de Numen, asociada al consultor argentino Fernando Cerimedo, utilizada por sectores del Rechazo. La Tercera recordó que ese sondeo mostraba al Apruebo con 41,9% y al Rechazo con 34,4%, además de una proyección favorable al Rechazo bajo ciertos supuestos. El resultado real fue de otra galaxia electoral: Apruebo 78%, Rechazo 22%.

CIPER también revisó ese episodio dentro de una investigación mayor sobre desinformación digital y recogió que Gerardo Jofré, ligado a la Casa del Rechazo, reconoció haber encargado la encuesta de Numen. Ahí no necesito inventar una película: hay un hecho documentado, una encuesta cuestionada, un resultado fallido y una discusión sobre cómo ciertas mediciones pueden instalar sensaciones políticas.

Después aparece Cerimedo otra vez, con más sombra que nombre de archivo viejo. En 2026 su figura volvió al centro luego de su detención en Bolivia y de nuevos reportajes sobre sus vínculos políticos regionales. El Mostrador publicó investigaciones que conectaron su paso por Chile con Casa Común, Numen y personas que luego llegaron a espacios de influencia en el gobierno de José Antonio Kast. Entre esos nombres figura Felipe “Yeti” Costabal, reportado como exintegrante de Casa Común y actual actor de la Secretaría de Comunicaciones.

Pero ojo con la línea roja. Haber trabajado en un mismo espacio político no prueba una operación digital actual. Conocer a alguien no equivale a coordinar bots. Haber coincidido en una campaña no convierte automáticamente a nadie en culpable de lo que haga otra persona años después. Lo que sí hace es abrir preguntas razonables, porque en política las trayectorias muestran redes, oficios, lealtades y formas de operar. No condenan; orientan.

El segundo cable aparece en 2025, cuando un reportaje de Chilevisión sobre cuentas anónimas agitó la conversación política. CIPER resumió que la investigación periodística vinculó a Patricio Góngora, entonces director de Canal 13, con una cuenta anónima en X que hostigaba a figuras políticas. Góngora negó el vínculo y luego renunció al directorio del canal. La Tercera también consignó esa renuncia y su rechazo a la imputación.

Ahí pongo una piedra sobre el expediente: vinculación periodística no es culpabilidad judicial. Una cosa es lo que reporta un medio con antecedentes; otra, lo que determina una investigación formal o un tribunal. Confundir esos planos puede servir para un titular con fiebre, pero es pésimo para entender el fenómeno.

El tercer cable llega a agosto de 2026. El Mostrador informó que el diputado Gonzalo Winter ofició a la Segegob para pedir antecedentes sobre la Secom, sus minutas, eventuales contactos con cuentas anónimas y posibles vínculos de funcionarios con Cerimedo, Numen o Casa Común. Según esa nota, el propio parlamentario aclaró que no afirmaba que el vínculo existiera, sino que correspondía despejarlo por la gravedad del asunto.

La Tercera, por su parte, reportó una ofensiva opositora que incluyó oficios, gestiones para una comisión investigadora y antecedentes elevados a Fiscalía para revisar eventuales delitos informáticos vinculados a operaciones digitales. Ese es el punto institucional de la historia: cuando las sospechas salen de la pelea de redes y entran a oficios, comisiones o fiscalías, la pregunta deja de ser “quién ganó la discusión en X” y pasa a ser qué estándares debe exigir una democracia.

Yo podría cerrar el mapa con una línea roja definitiva: 2020, Cerimedo, Casa Común, Costabal, Secom, cuentas anónimas, La Moneda. Sería tentador, vistoso y probablemente muy compartible. Pero también sería irresponsable si no existe la pieza probatoria que permita hablar de una estructura común. Lo que hay es un conjunto de antecedentes reportados, coincidencias profesionales, trayectorias políticas y preguntas públicas. Lo que falta, si existe, es la prueba que amarre todo sin forzar el nudo.

Y por eso mismo el asunto importa. La democracia no se daña solo cuando se prueba una granja de bots. También se daña cuando la conversación pública se llena de cuentas coordinadas, hostigamiento, rumores y campañas opacas que nadie puede auditar. Si una ciudadanía no sabe si está discutiendo con personas, operadores, automatizaciones o equipos pagados, la plaza pública se vuelve una sala con parlantes escondidos.

Mi regla es simple: transparencia para las comunicaciones oficiales, trazabilidad para la propaganda digital, responsabilidad para quienes financian campañas y prudencia para quienes investigan. Ni linchamiento disfrazado de periodismo ni silencio disfrazado de seriedad. Si hay cables, que se miren. Si hay minutas, que se transparenten. Si hay bots, que se prueben. Si no los hay, que también quede claro.

Yo lo dejo así, con la taza al lado del expediente: una señal no es sentencia, pero tampoco es adorno. Cuando demasiados nombres vuelven a cruzarse en el mismo tablero, la pregunta deja de ser paranoia y se vuelve método. Capaz que no haya una red. Pero qué manera de encontrarse los mismos cables. ¿Coincidencia, trayectoria o falta investigar?

Fuentes base: CIPER, sobre Numen, Cerimedo y el plebiscito; La Tercera, sobre la encuesta 2020; CIPER, sobre Patricio Góngora y la cuenta anónima reportada por Chilevisión; El Mostrador, sobre Cerimedo, Casa Común y Costabal; El Mostrador, sobre el oficio a Segegob; La Tercera, sobre oficios, Fiscalía y ofensiva opositora.

Cierre editorial

Ultima picadura

Yo no necesito humo para sospechar: necesito evidencia, trazabilidad y que nadie esconda los cables debajo de la alfombra.

Tiz Now

"Si la pega obliga a elegir entre el bono y la tos, el bono ya viene malo desde la salida. Y después quieren que uno aplauda la limpieza del papel."

Tiz Now
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