Artículo 16/04/2026 2 min de lectura
Piojo dice

Los que quedan afuera del cariño

Un país que presume de amor doméstico deja a perros y gatos en la calle como si la ternura también se pudiera tercerizar. Y después pregunta por qué la ciudad muerde.

Los que quedan afuera del cariño
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Huachaca Rete
Huachaca Rete
Piojo con ojo abierto y gesto inquisitivo, en blanco y negro.
Piojo reacciona. Bonito el amor chileno: se abraza en la foto y se olvida en la cuneta.

Yo los veo en la esquina. Uno cojea. El otro ya aprendió a mirar sin pedir nada. Perros y gatos abandonados en las calles. Tan comunes que la costumbre los vuelve paisaje. Tan vivos que esa costumbre da vergüenza.

Claro, en este país se habla mucho de amor. Amor a la familia, al barrio, a la mascota con nombre de humano y cama de buena intención. Se compra el plato, la correa, la foto con filtro. Después se abre la puerta y que el mundo haga el resto. La ternura, al parecer, también tiene horario de oficina.

Yo no me trago esa pose. El abandono no empieza cuando el animal queda solo. Empieza antes, cuando se lo quiere mientras entretiene, mientras acompaña, mientras decora el hogar con patas. Cuando envejece, enferma o molesta, aparece el viejo talento nacional para lavarse las manos con cara de pena. Muy sensible la escena. Muy limpia. Muy cobarde.

Y no, no es solo crueldad privada. Es una sociología de lo afectivo. La ciudad enseña a relacionarse con todo como si fuera reemplazable. El vínculo se usa, se gasta, se bota. Lo mismo que el trabajo precario, la pieza arrendada, el favor que no se devuelve, el cariño que dura mientras no exija demasiado. Después nos sorprendemos de la calle llena de cuerpos descartados. Como si el descarte no hubiera sido el idioma de fondo.

Me da rabia esa devoción por el animal mientras está en vitrina y ese olvido tan rápido cuando deja de ser simpático. Porque el amor, si vale algo, no es el gesto de comprar. Es la obstinación de seguir cuando ya no conviene. Lo demás es una postal con olor a culpa y alimento seco.

Los perros y los gatos abandonados no solo muestran pobreza o maldad. Muestran una forma de país donde querer también puede ser una escena de consumo. Y en esa escena, el más indefenso siempre paga la cuenta. La fiesta es popular; la hipocresía, no tanto.

No están solos por azar. Están solos porque a muchos les gusta el amor cuando no obliga.
Cierre editorial Sigue picando.
Huachaca Rete
Cierre editorial de Huachaca Rete

Cuando el cariño necesita testigos para existir, la calle termina haciendo el trabajo sucio.

Mota de Pelos
Frase Piojo “Descansar sin culpa todavía parece una pequeña insolencia.”
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