Primero se felicitan. Después se corrigen entre sonrisas. Al final anuncian que el gesto fue histórico.
La autocrítica, por esta vez, quedó fuera de la foto.
Se arregla por donde duele: instalar un timbre de almacén sobre la ceremonia; cada vez que alguien ordene el cuento bonito, se aplica esto: ponerle una boleta vencida debajo del vaso. Si sangra el discurso, era porque estaba inflado.

Se arregla por donde duele: instalar un timbre de almacén sobre la ceremonia; cada vez que alguien ordene el cuento bonito, se aplica esto: ponerle una boleta vencida debajo del vaso. Si sangra el discurso, era porque estaba inflado.
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