El centro que aprende a mirar a la derecha
En Chile, el centro político suele presentarse como prudencia. A veces lo es. Otras, solo es la manera elegante de llegar tarde y con los bolsillos vacíos de convicciones.
Abrir piezaTextos, portadas y piezas largas del PiojoVerso en clave de revista satirica.
En Chile, el centro político suele presentarse como prudencia. A veces lo es. Otras, solo es la manera elegante de llegar tarde y con los bolsillos vacíos de convicciones.
Abrir pieza
En las comunas con más estatus, la fiscalización parece un gesto de urbanidad. En las otras, una costumbre de Estado. La diferencia no es menor: revela quién merece explicación y quién solo multa.
La economía familiar no es un refugio neutro. Es, muchas veces, el lugar donde el género administra la escasez con modales domésticos y una violencia muy bien peinada.
La promesa suena limpia: menos carga, más alivio. Pero en Chile la rebaja fiscal casi nunca cae donde se anuncia. La brecha económica, como siempre, hace el trabajo sucio.
La televisión banal no solo entretiene. También entrena el gusto por no pensar demasiado, justo a la hora en que más conviene hacerlo.
El recuerdo llegó bien vestido; la incomodidad del pasado quedó afuera del acto.
El Estado por fin respondió, aunque la espera ya venía con doctorado en paciencia.
La cultura nacional cabe entera en el encuadre, hasta que la transmisión termina.
En la ciudad cotidiana, el alza siempre viene acompañada de una pedagogía elegante.
Cuando el aplauso circula en la misma mesa, la ciudadanía queda de público.
La identidad nacional a veces se usa más para decorar que para pensar.
En la sociedad del trámite, la paciencia termina funcionando como impuesto.