Más reja, menos barrio
En las poblaciones se llenan de portones y rejas. Dicen que es por seguridad. Pero la calle sigue igual de sola, y el miedo solo cambió de lado.

Lo absurdo del día a día.

“Un salar también puede parecer oficina central: allá se decide, acá se extrae.”
Pequeñas escenas diarias donde el absurdo se esconde a plena vista.
En las poblaciones se llenan de portones y rejas. Dicen que es por seguridad. Pero la calle sigue igual de sola, y el miedo solo cambió de lado.

Contenido de Vida cotidiana en formato artículo.
El bus baja la frecuencia y la ciudad te empuja al taxi, a la app o al favor. Qué casualidad: descansar sale más caro justo cuando todos quieren salir.

En las comunas con más estatus, la fiscalización parece un gesto de urbanidad. En las otras, una costumbre de Estado. La diferencia no es menor: revela quién merece explicación y quién solo multa.

Detrás de la promesa de flexibilidad, el trabajo por apps sigue pareciéndose demasiado a una jornada que nunca termina de desconectarse.
