La culpa no siempre vive en el paciente
Una lectura de Yelou Kid: la salud mental se empobrece cuando todo malestar social termina reducido a falla individual.
Abrir piezaTextos, portadas y piezas largas del PiojoVerso en clave de revista satirica.
Una lectura de Yelou Kid: la salud mental se empobrece cuando todo malestar social termina reducido a falla individual.
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Cuando Svampa dice que en la región se mueven placas sociales, en Chile muchos siguen actuando como si el piso fuera de cemento. Y no, po. El piso ya cruje. Solo que algunos lo oyen tarde, cuando el costo ya cambió de bolsillo.
La región no necesita aplauso de pasillo. Necesita que alguien se haga cargo del procedimiento, del costo y de la cuenta que queda después del acto.
Mientras el Estado se mira el traje y los medios llenan pantalla con peleas de estudio, la calle sigue con protesta, fila y cansancio. Sí… ya sé cómo termina eso.
En el Senado ordenan la agenda como si bastara con poner el tema en carpeta. Afuera, la calle lee portones, esquinas y la hora en que nadie responde.
La justicia no se cae solo por fallas legales. Se gasta cuando la escena pública queda limpia y la cuenta sigue sucia.
Cuando el poder se habla a sí mismo, suele traer pantalla, número y cara seria. Pero el barrio sigue mirando la llave, el cuaderno, la posta y la esquina donde nadie quiere esperar de noche.
En Recoleta, "El quijote no existe" de Jorge Díaz deja una cuenta rara a la vista: el teatro no nace del apellido, nace del trabajo. Y cuando entra gente de oficios distintos, la escena entiende algo que la cartelera suele esconder.
Cuando los estudiantes toman la calle, el gobierno mira el reloj y los medios miran la pared. Después venden calma. Qué oficio más fino: tapar ruido con encuadre.
La pala la mueve uno. El resto mira, da órdenes o aparece cuando ya hay foto. Qué casualidad tan vieja.
La pega mal hecha no solo falla. También acostumbra. Y después nos extraña que el estándar salga torcido, como si el apuro fuera inocente.
A ver: hablar de geopolítica como si fuera una reunión de comité deja todo muy ordenado y muy falso. Desde Chile, el problema no es hacerse el duro. Es no quedar como proveedor con corbata ajena.