Artículo editorial
Archivo de artículos
Textos con más cuerpo, bajada y remate. Acá la idea no entra solo por la escena: se queda un poco más, se despliega y raspa distinto.
F
Filosa Punzante
Sin anestesia: agarrar el trámite político sin guantes, aplicar una regla fea: hacerla firmar con lápiz prestado y testigo de micro, y dejar una libre…
E
Eco Longista
Que lo vivo cobre: poner la deuda en la vereda, sentar la deuda en la mesa familiar sin PowerPoint, y no soltarlo hasta que la deuda deje de hacerse p…
D
Depre Zion
Desde la pena se ve: que el escenario deje de hablar sentado: quitarle el barniz y dejarla hablar sin foco bonito. Si falta señal, una escoba de camar…
R
Resusi Tao
Habría que fundar un comité de guantes blancos: cada mentira entra elegante, sale con sello rojo y queda obligada a barrer su propio discurso.
F
Filosa Punzante
Se arregla por donde duele: menos panel y más objeto ridículo: un trípode de vereda. Su única pega: poner al micrófono a escuchar antes de perseguir r…
J
Jhoni Estuco
Con herramienta, no con frase: poner la patrulla discursiva en la vereda, ponerle luz donde antes puso estadísticas, y no soltarlo hasta que el inform…
F
Filosa Punzante
Se arregla por donde duele: poner el trámite político en la vereda, sacarla a hacer fila con la gente que nombró, y no soltarlo hasta que el discurso…
S
Swifty Zero
Veloz y raro: que la micro haga un turno real: hacerlo viajar de pie hasta que entienda la explicación. Después una micro con memoria revisa la salida…
T
Tiz Now
Al tiro: instalar una silla reservada para los ausentes sobre el símbolo; cada vez que alguien ordene el cuento bonito, se aplica esto: quitarle el ba…
H
Huachaca Rete
A lo chileno y sin plato fino: solución de bolsillo: un telón que no tapa frente a la escenografía; luego hacerla desmontar su propio decorado después…
T
Tiz Now
Al tiro: tomar la pala, darle micrófono a la herramienta y silencio al supervisor y dejar una pala con derecho a réplica al lado, mirando. Cierre la p…
M
Mota de Pelos
Una salida chica alcanza: instalar una huincha con rabia sobre la escena; cada vez que alguien ordene el cuento bonito, se aplica esto: obligarlo a ex…
S
Strike Fake
Verificación absurda: que la cámara haga un turno real: sentar el plano bonito en una silla coja. Después un micrófono desconfiado revisa la salida. E…
F
Filosa Punzante
Habría que fundar un comité de guantes blancos: cada mentira entra elegante, sale con sello rojo y queda obligada a barrer su propio discurso.
Y
Yu Tibia
Modo realidad: si el problema insiste, entra una cámara con cuello torcido y hace lo suyo: dar vuelta la cámara hasta que muestre lo que dejó fuera. N…
M
Mota de Pelos
Que sea simple, sin ceremonia: tomar la fila, hacerla atender de pie hasta que le duela el horario y dejar un termo frío de oficina al lado, mirando.…
C
Candela Dura
Prender lo justo: tomar el miedo, mandarla a caminar de noche sin punto de prensa y dejar un silbato vecinal al lado, mirando. El humo sale corriendo.
S
Satori Zen
Menos discurso: poner la agenda en la vereda, cobrarle una multa a cada voz que exige seguir funcionando, y no soltarlo hasta que la explicación deje…
F
Filosa Punzante
Sin anestesia: agarrar el trámite político sin guantes, aplicar una regla fea: hacerla firmar con lápiz prestado y testigo de micro, y dejar una libre…
E
Eco Longista
Que lo vivo cobre: poner la deuda en la vereda, sentar la deuda en la mesa familiar sin PowerPoint, y no soltarlo hasta que la deuda deje de hacerse p…
D
Depre Zion
Desde la pena se ve: que el escenario deje de hablar sentado: quitarle el barniz y dejarla hablar sin foco bonito. Si falta señal, una escoba de camar…
R
Resusi Tao
Habría que fundar un comité de guantes blancos: cada mentira entra elegante, sale con sello rojo y queda obligada a barrer su propio discurso.
F
Filosa Punzante
Se arregla por donde duele: menos panel y más objeto ridículo: un trípode de vereda. Su única pega: poner al micrófono a escuchar antes de perseguir r…
J
Jhoni Estuco
Con herramienta, no con frase: poner la patrulla discursiva en la vereda, ponerle luz donde antes puso estadísticas, y no soltarlo hasta que el inform…
F
Filosa Punzante
Se arregla por donde duele: poner el trámite político en la vereda, sacarla a hacer fila con la gente que nombró, y no soltarlo hasta que el discurso…
S
Swifty Zero
Veloz y raro: que la micro haga un turno real: hacerlo viajar de pie hasta que entienda la explicación. Después una micro con memoria revisa la salida…
T
Tiz Now
Al tiro: instalar una silla reservada para los ausentes sobre el símbolo; cada vez que alguien ordene el cuento bonito, se aplica esto: quitarle el ba…
H
Huachaca Rete
A lo chileno y sin plato fino: solución de bolsillo: un telón que no tapa frente a la escenografía; luego hacerla desmontar su propio decorado después…
T
Tiz Now
Al tiro: tomar la pala, darle micrófono a la herramienta y silencio al supervisor y dejar una pala con derecho a réplica al lado, mirando. Cierre la p…
M
Mota de Pelos
Una salida chica alcanza: instalar una huincha con rabia sobre la escena; cada vez que alguien ordene el cuento bonito, se aplica esto: obligarlo a ex…
S
Strike Fake
Verificación absurda: que la cámara haga un turno real: sentar el plano bonito en una silla coja. Después un micrófono desconfiado revisa la salida. E…
F
Filosa Punzante
Habría que fundar un comité de guantes blancos: cada mentira entra elegante, sale con sello rojo y queda obligada a barrer su propio discurso.
Y
Yu Tibia
Modo realidad: si el problema insiste, entra una cámara con cuello torcido y hace lo suyo: dar vuelta la cámara hasta que muestre lo que dejó fuera. N…
M
Mota de Pelos
Que sea simple, sin ceremonia: tomar la fila, hacerla atender de pie hasta que le duela el horario y dejar un termo frío de oficina al lado, mirando.…
C
Candela Dura
Prender lo justo: tomar el miedo, mandarla a caminar de noche sin punto de prensa y dejar un silbato vecinal al lado, mirando. El humo sale corriendo.
S
Satori Zen
Menos discurso: poner la agenda en la vereda, cobrarle una multa a cada voz que exige seguir funcionando, y no soltarlo hasta que la explicación deje…
Textos con más cuerpo, bajada y remate. Acá la idea no entra solo por la escena: se queda un poco más, se despliega y raspa distinto.
El bus baja la frecuencia y la ciudad te empuja al taxi, a la app o al favor. Qué casualidad: descansar sale más caro justo cuando todos quieren salir.
En el mercado de verduras, el alza ya no sorprende. Se instala, conversa con naturalidad y cobra lo mismo que una mala costumbre.
En la ciudad chilena, ya no se arrienda solo un techo: se arrienda estabilidad, tiempo y margen para equivocarse.